ACUARIO

(21 de Enero – 18 de Febrero)

“Agua de vida soy, vertida para los sedientos”


Reflexiones sobre la meditación de luna llena

Hoy, en la meditación de Acuario, podemos obtener una mejor comprensión de la naturaleza de la meditación. La meditación es un proceso de profundización, de interiorización y de concentración. Es una inmersión en uno mismo, en la que intentamos eliminar las influencias externas tanto como sea posible para concentrarnos en nuestra esfera interior, en la inspiración y en las más elevadas cualidades espirituales.

La meditación es una forma de despertar a la vida: una experimentación consciente de nuestras propias profundidades y de nuestro verdadero yo. Al meditar, penetramos en una zona en la que surgen imágenes religiosas y en la que se encuentran las raíces de toda religión. No puede hablarse de verdadera meditación si no hay contenido religioso.

La meditación es un método excelente para conseguir una mejor comprensión de la humanidad y de uno mismo. Está dirigida a lo esencial, es decir, a lo que hay detrás de las apariencias externas. Nos proporciona una experiencia real de lo que conocemos por la teoría y de lo que sentimos, pensamos y deseamos. Expresándolo de una forma breve, meditar es trabajar en uno mismo. Con la meditación aprendemos a utilizar nuestra mente hacia dentro, para prepararnos el camino hacia el verdadero yo. La meditación no es un estado pasivo, como ocurre con los sueños, sino que despierta nuestras más elevadas capacidades espirituales y establece un puente entre el mundo exterior y el interior.


El símbolo de Acuario

El símbolo del signo de Acuario muestra dos líneas onduladas superpuestas. Si aceptamos que la línea superior representa el principio espiritual y la inferior el principio material, en la interacción armónica de estas dos fuerzas podemos ver una síntesis de ambas, en el ondulante y continuamente cambiante flujo de la vida. El mundo interior y el mundo exterior pueden unirse. En la era de Piscis, el ser humano se entregó al mundo interior y al misticismo, pero en la cercana era de Acuario debemos aprender a vivir y a pensar simultáneamente en ambos mundos. En nuestros días, este problema se nos plantea de una forma especial. Vivimos en un mundo que nos arrastra continuamente desde nuestro centro hacia la periferia.

Demanda todas nuestras fuerzas y toda nuestra concentración. La cantidad de impresiones que recibimos y la agitación y la prisa son tan grandes, que continuamente nos vemos apartados de nuestra vida interior. La continua atracción que el exterior ejerce sobre nosotros, la constante insatisfacción de querer siempre más, la distracción de la televisión, los periódicos, las revistas, los escaparates, la publicidad y las mil y una superficialidades, capturan toda nuestra atención. Si deseamos emprender seriamente el camino hacia el interior, debemos poner término a todo esto. Para alcanzar la serena experiencia interior que permite activar la fuente de fuerza anímica, con la que podemos operar de una forma más calmada y más útil en la vida exterior, debemos orientar nuestros sentidos hacia el interior.


El mundo exterior y el mundo interior

En la era de Acuario, el mundo interior y el mundo exterior deben acercarse y complementarse mutuamente en una síntesis e intercambio rítmico. El punto de encuentro de estos dos mundos es la conciencia del ser humano. El horóscopo también se divide por un lado en parte interior y parte exterior, y por el otro, en parte superior y parte inferior. Esta clasificación corresponde a la antigua división espacial que también se utiliza en la formación sobre meditación y en la que el círculo del centro tiene un significado especial. El ser humano vive entre las exigencias del mundo y las necesidades de su alma. Lo uno es tan real como lo otro. Si uno de los dos aspectos se olvida o se descuida, el individuo pierde el equilibrio y queda fuera de su centro. Entonces, la única forma de recuperar nuevamente el centro es a través del dolor y del sufrimiento. Todos nos enfrentamos a este problema: ¿Cómo podemos encontrar el camino hacia nosotros mismos en medio de la presión y la lucha existencial de la vida moderna?. En un mundo material en el que solamente se persiguen cosas terrenas, esta cuestión no es nada fácil de resolver. No es de extrañar que muchos se desanimen y dejen de luchar y de esforzarse. Muchos buscadores serios responsabilizan a las condiciones externas de su propio fracaso y creen que si pudieran vivir en soledad con mayor libertad, sin todas esas condiciones y responsabilidades, sin las agotadores obligaciones y exigencias profesionales, también podrían llevar una vida de meditación. Pero, a menudo, este tipo de excusas están basadas en un autoengaño.

En realidad, la tranquilidad y la soledad física exclusivamente externas, no remedian de ningún modo la dificultad básica de concentrase en el interior de uno mismo. El problema tiene una causa mucho más profunda. Normalmente, cuando nos aislamos para estar solos también nos llevamos encima las preocupaciones, los miedos y los problemas. Debemos aprender a encontrar el camino hacia nuestro interior (incluso en medio del fragor de la vida que nos rodea) puesto que es la única forma de alcanzar el equilibrio armónico entre el interior y el exterior, y entre lo superior y lo inferior: es la única manera de poder concentrar todas nuestras fuerzas en el centro. Pero antes debemos encontrar nuestro centro, y para ello, la meditación es una gran ayuda.


Acuario y el séptimo rayo, el Rayo del Orden Ceremonial o Magia

Según Alice A. Bailey, el espíritu de Acuario está sujeto al séptimo rayo de la magia ceremonial o del orden cíclico y rítmico de la ida. Todo tiene su ritmo, tanto en la vida de la naturaleza como en la vida del alma. De la misma manera que existe un continuo cambio entre verano e invierno, día y noche, estar despierto y dormir, etc., toda vida bien ordenada debe transcurrir en una alternancia rítmica entre tensión y relajación, concentración y expansión, meditación y actividad práctica, contemplación y s servicio, acción interior y exterior, introversión y extroversión. Pero este ritmo no debe adquirir la rigidez de los ciclos a los que están sometidos los fenómenos naturales, sino que debe adaptarse a las distintas necesidades psicológicas y prácticas de nuestra complicada existencia humana. En Acuario podemos encontrar nuestro propio ritmo vital y para ello es muy importante realizar una adecuada organización y planificación de la vida. Para satisfacer las exigencias de la elevada intensidad y de la gran velocidad de la vida de nuestros días, no podemos prescindir de una división inteligente del día. Cada mañana deberíamos dedicar un corto espacio de tiempo a una tranquila reflexión o a la meditación. Una vez a la semana, deberíamos regalarnos con un día de descanso y relajación y, por lo menos una vez al año (aunque preferiblemente dos), deberíamos tener un período de retiro y soledad.


La doble vida del discípulo

Durante el mes de Acuario podemos llegar a ser claramente conscientes de estos ritmos. La doble vida rítmicamente alternante del discípulo también puede comprenderse con la doble línea ondulada del símbolo de Acuario. En una situación dual, cuya solución reside en la experimentación consciente de ambos ritmos de forma simultánea. Con una parte de nuestra mente y de nuestra percepción, tenemos presente la vida espiritual y con la otra nos concentramos en la forma externa de la vida. Esto exige una actitud meditativa durante todo el día, un profundo anclaje en los cimientos de nuestro propio ser, y al mismo tiempo, trabajar desde ese centro hacia fuera en la vida. La meditación es una de las formas más importantes de cultivar este estado de conciencia y de mantenerlo en un proceso de mejora continua. La correcta meditación requiere una práctica diaria durante un período de años, puesto que se trata de alcanzar un estado que sólo puede construirse lentamente, paso a paso y etapa a etapa. Así pues, en Acuario también es necesario desarrollar un adecuado sentido del tiempo. La paciencia, la perseverancia y el abandono de prisas y precipitaciones, son requisitos indispensables.

Para obtener una profunda comprensión de las cualidades del signo de Acuario, vamos a considerar más de cerca las dualidades a las que estamos constantemente expuestos y cuya superación es una de las tareas más importantes de los nacidos en el signo de Acuario.


La superación de la dualidad o de los opuestos

Los regentes exotéricos de Acuario son Saturno y Urano (este último desde hace menos tiempo). Esto ya es una dualidad. A nivel mental, esta dualidad se produce entre la capacidad de pensamiento abstracto de la mente iluminada por la intuición y el intelecto concreto que sólo acepta lo que se puede comprobar científicamente de forma tangible. De nuevo, esto también queda simbolizado por las líneas onduladas superpuestas del signo de Acuario. La línea superior indica el pensamiento espiritual y abstracto correspondiente al planeta Urano, y la línea inferior representa el pensamiento concreto saturnino, ligado a la realidad material. Ambos modos de pensamiento deben unificarse y trabajar de forma conjunta. La mente concreta, orientada a la realización material, debe ser fertilizada o iluminada por ideas abstractas e intuitivas. Pero la unificación de las dos polaridades siempre se produce mediante un tercer factor, mediante el espíritu de unión y de fusión que esotéricamente se denomina el Avatar de Síntesis o mediante Júpiter, el regente esotérico de Acuario.

Otra posibilidad para superar la dualidad es la observación desapegada o la compenetración consciente de alma y personalidad. Esto presupone una cierta inteligencia y una determinada capacidad de discriminación. Además, también requiere ser uno con el alma o yo superior, y ser capaz de observarse a sí mismo. Un ejercicio muy bueno es distanciarse de uno mismo hasta el punto de oírse hablar y verse actuar. Para conseguirlo, es indispensable estar desapegado de las necesidades del “pequeño yo” y estar anclado en el alma, de forma que siempre se pueda permanecer en la posición de observador y, desde ese punto y esa actitud, se pueda dirigir la actividad de la mente, de los sentimientos y de la actuación.

Para alcanzar el desapego, lo más importante es el desarrollo de la capacidad de discriminación, lo que se consigue mediante la objetivación y la desidentificación. Debemos aprender a separar lo esencial de lo no esencial ya comprender la realidad de las situaciones de un vistazo. Debemos ceñirnos a lo evidente y limitarnos a la realidad. Debemos renunciar a las ilusiones, percibir las posibilidades de realización y emplearnos a fondo en ellas. De esta forma no daremos tanta importancia a muchas de las trivialidades que nos cuestan tanto tiempo y energía, y seremos capaces de dedicar nuestro espíritu a cosas importantes. Pero esto requiere previamente la clarificación o la objetivación de la naturaleza emocional; y eso significa que no debemos permitir que nuestros sentimientos nos desanimen y que debemos negarnos continuamente a abandonar nuestros más altos ideales por razones de autosatisfacción, ambición material o autocompasión. Para ello, la atención debe centrarse en el análisis mental y en la discriminación entre lo real y lo irreal. De esta forma podemos darnos cuenta de la naturaleza engañosa de todas nuestras reacciones emocionales y de su esencia continuamente cambiante y contradictoria que, a menudo, ocasiona reacciones contrapuestas y ambivalentes ante un mismo tema.


El espíritu de síntesis: la conciencia universal

Aparte de la capacidad de discriminar, también es importante tener un correcto sentido de la proporción. Esto nos conecta con e l”espíritu de síntesis”. El sentido de la proporción permite el desarrollo del sentido del humor y entonces uno ya no se toma tan en serio a sí mismo. Desde el “puesto de autoobservación”, muchas reacciones internas que ahora se ven con la adecuada proporción nos parecen incluso ridículas. Uno empieza a reírse de sí mismo. En este mes, eso se ve de forma especial en el carnaval, con todas las bromas y burlas sobre uno mismo y sobre los demás. Acuario es el bromista, el actor y el payaso. Todo esto son efectos del proceso de desapego. Al no tomarse tan en serio a uno mismo, se obtiene una perspectiva más amplia.


Los peligros de Acuario

Pero aquí también existen peligros. Si el proceso de desapego va demasiado lejos, Acuario se pierde en utopías e ideas para mejorar el mundo que no pueden realizarse por ser demasiado futuristas o bien no se toma nada en serio o se cree superior a los demás y se convierte en un excéntrico o un chiflado arrogante que no hace nada productivo. Se vuelve desconfiado y exageradamente difícil de contentar. Entonces, por ejemplo, sólo se relaciona con gente que considera en su mismo nivel de evolución y desarrolla un erróneo espíritu elitista que rechaza bruscamente cualquier tipo de contacto con personas “inferiores”. Sus semejantes dejan de tener valor. Su ego se hincha y su frío esnobismo acaba aislándolo en una “torre de marfil”.

Si Acuario llega a tales extremos, e cree tan puro y santo que es incapaz de participar de una forma activa en la vida. Sólo e interesa por sus ideas y su bienestar. Todo lo demás le pasa desapercibido o lo rechaza con orgullo. Se aleja de cualquier tipo de experiencia, se distancia de la vida y queda absorto en un mundo imaginario.

Si, por creerse superior al resto de los mortales, Acuario acaba aislado de los demás (cosa que ocurre muy a menudo), finalmente se ve inmerso en una crisis anímico-espiritual. Entonces de da cuenta de que no hace nada productivo, de que solo no es capaz de nada y de que está separado de la corriente de la vida. En la crisis saborea su impotencia hasta que su orgullo y su arbitrariedad desaparecen. Sólo así emprenderá el camino de buscar a los demás para encontrar con ellos soluciones útiles a los problemas existentes. Debe aprender a unirse y a cooperar con los demás. El amor y la verdadera necesidad devuelven a Acuario a su propio centro. El eje Leo-Acuario juega un papel importante al hacerle bajar de la torre de marfil en la que se ha situado. A menudo, el amor llega de forma inesperada, como un rayo de Sol que suaviza el enfriado corazón acuariano.


La formación de grupos

Para evolucionar, Acuario debe encontrar un grupo. Debe encontrar a otras personas que deseen trabajar con él por los mismos ideales y debe convertirse en líder de grupos, organizaciones y movimientos espirituales de influencia mundial. Acuario rige la formación de grupos, organizaciones y corporaciones, el impulso hacia la unificación, la fusión de iniciativas individuales y el trabajo en equipo que hoy son tan evidentes en todas partes.


Las tareas de Acuario

Acuario tiene la habilidad de encontrar soluciones originales a los problemas existentes. Es un inventor nato que no escatima esfuerzos al enfrentarse con tareas complicadas e intrincadas. Tiene la capacidad de iniciar nuevos caminos y de introducir reformas que tienen en cuenta la esfera interior de la vida y, a la vez, satisfacen las exigencias del mundo externo. El verdadero Acuario siente una fuerte necesidad de abolir las situaciones precarias del mundo, pero en casos extremos, también puede ocurrir que la claridad de su visión se eclipse y sólo vea los abusos, lo cual puede ser muy abrumador. A menudo, este impulso interno a mejorar el mundo choca con la incomprensión de su entorno, con rígidas formas mentales y con poderosas ideologías y creencias del pasado, presentes tanto en el mundo exterior como en su propio interior: aspectos que corresponden a Saturno, el regente tradicional de Acuario. Son obstáculos que se interponen en su camino espiritual, contra los que deberá librar batallas internas y externas si desea dedicar su vida a nuevos ideales y valores espirituales.


Saturno: el Morador del Umbral

En Acuario (como en Capricornio), Saturno también actúa como Morador del Umbral hasta que sus ideales y visiones están en sintonía con la realidad, es decir, hasta que obtiene una firme conciencia de la realidad. Para imponer sus nuevas ideas, el individuo uraniano o acuariano siempre debe luchar contra los comportamientos rutinarios de quienes hacen las cosas como las hacen, sólo porque siempre se han hecho de la misma manera.

Pero también debe luchar contra su tendencia a tener a mano una solución patentada para todos los problemas o a ofrecer un sistema definitivo con el que quiere resolver toda la casuística, sólo porque lo ha concebido de esta forma. Según su intelecto pronunciadamente técnico, estos sistemas deberían funcionar, pero muchas veces sólo son apropiados para robots y no para seres humanos, con vida y conciencia de sí mismos.

Acuario encuentra a Saturno como Morador del Umbral en todas las formas de pensar estancadas, cristalizadas y dogmáticas. La única forma de superar a Saturno es mediante una motivación de verdadera humanidad, poniendo sus pensamientos e ideas al servicio del bienestar del todo, con el corazón lleno de alegría.

Pero si las fuerzas de Saturno aumentan demasiado, deberá pasar por la soledad y la depresión; por lo menos, mientras se encierre en su yo y se aísle de los demás. Sólo cuando se una con otras personas y participe en la realización de proyectos comunes, las derrotas y los fracasos dejarán de apartarle del camino y de desanimarle. Entonces se habrá convertido en un servidor de la humanidad.

Acuario se simboliza sosteniendo un cántaro de agua. Vierte el contenido sobre los seres humanos y de esta forma “lleva a los corazones humanos un torrente de vida unificadora que impulsa la vida hacia delante, hacia la unidad y la síntesis”, según se expresa en antiguos textos.

Psicología Astrológica

“Los Signos del Zodíaco. Reflexiones y meditaciones”

Louise Huber. Api Ed.

CALENDARIO MEDITACIONES

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